El tinteroOctober 28, 2007 5:51 pm


 
Es una mujer menuda y espigada. Rostro alargado, nariz casi aguileña, ojos de una transparencia líquida. Cabellos peinados con raya al medio, cayendo como una cortina entreabierta a ambos lados de las sienes. Hombros estrechos, cintura fina, tacones exageradamente altos. Andares saltarines, movimientos gráciles.
 

Regresa a aquel lugar tras muchos años. Ahora trae consigo varias arrugas de más y algunos quilos de menos. Quiere sonreír para que las lágrimas no le traicionen, pero no consigue ni lo uno ni lo otro. Se pregunta por qué el tiempo deja tanta huella en las personas y tan poca en los lugares. Todo sigue igual, pero ella ya no está dentro del cuadro andando caminos y buscando callejones, sino observando la escena desde fuera. Ve una mujer madura mirando el cuadro de los recuerdos.

La maceta con relieves allí sigue, y ella se sienta junto al balancín que algún día fue blanco. Le concede un minuto a la nostalgia. Hay sensaciones que nunca mueren, que simplemente están, son. Se abre una puerta y sale una anciana con un perro, niños con su madre, una pareja de enamorados.

No le contó a nadie que regresó a aquel lugar hace mucho tiempo y dejó un mensaje escrito en un pequeño papel que colocó en una ranura de madera vieja. Ahora aquel instante regresa nítido a su memoria. Recuerda que miró al cielo y vio los mismos colores. Los mismos.

Se levanta del balancín y deposita una última mirada sobre la maceta con relieves. No sabe cuándo volverá a aquel lugar, no sabe si volverá. No gira la cabeza cuando sus pasos toman la primera curva de regreso a su vida.

Farfalla 

GeneralOctober 25, 2007 4:22 pm

"En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante" (Khalil Gibran)

 

Lo mejor de vivir en un país forastero es que el simple hecho de salir a la calle se convierte en todo un espectáculo. Es como ir al cine pero sin pagar entrada. Todo te parece nuevo, como si fueras un niño asistiendo al estreno de su primer día de esto y de aquello.

El frío de octubre aquí, en Wiesbaden, equivale al de enero en Barcelona. El gris se ha instalado en el cielo sin amago alguno de dejar paso a rayo que valga. La gente, esa que tanto disfruto observando, ha sacado sus chaquetas rellenas de plumas, sus edredones “extra hot” e incluso algunos guantes que ya he visto por la calle (aparte de los míos). Pero siguen comiendo Brezels o similares mientras caminan. Lo curioso es que en Barcelona por debajo de los diez grados no sabemos caminar sin poner cara de frío, encoger los hombros y bajar la cabeza. Aquí, sin embargo, los lugareños parecen no sentir el frío.

Los supermercados se han llenado de calabazas de todo tipo y Lebkuchen, una especie de dulces con chocolate y almendras que deberían estar prohibidos (el botón de mis trajes cada vez abrocha con mayor dificultad). Los colores han vuelto a cambiar: el dorado anaranjado de un otoño que se ha escapado como en un suspiro se ha diluido en tonos más opacos y fríos, aunque algunas ramas conservan aún esos rojizos que sólo he visto aquí. Ya se huelen las chimeneas encendidas y la leña se acumula en los trasteros.

El invierno ya ha llegado a Alemania saltándose el otoño y hasta el verano.

Farfalla

General, Verdades, PolvosOctober 19, 2007 3:44 pm

Estoy ya por la segunda lectura del tercer volumen de Tu rostro mañana de Javier Marías que se titula, “Veneno y sombra y adiós”. Leer una sola vez un libro es un error. Anoto aquí algún fragmento que me ha gustado o me ha llamado la atención, a ver si alguien se anima, lee los tres volúmenes y charlamos sobre el citado libro. (O sobre cualquier otro)

Página 43.

A la gente le gustan los castigos crueles, y los giros sarcásticos de la fortuna, y la desesperación repentina de quien lo tuvo todo, no digamos la desesperación absoluta que es la muerte inesperada, y todavía más si es con sangre.

Página 57.

Eso me ha molestado a menudo en mis aventuras ocasionales, de una sola noche o mañana o tarde, y todas son así en primera instancia, mientras la repetición no se aparece, todas son así cuando se inauguran y no se sabe si se clausurarán acto seguido, o lo sabe una de las partes,…

Página 58.

Sí, me ha fastidiado a menudo que luego me hayan expuesto sus características o interioridades, que me hayan dibujado un retrato de sus personalidades, desviado inevitablemente, o que hayan intentado singularizarme (’Nunca me había pasado esto con ningún hombre’), en parte para halagarme y en parte para salvar su reputación que nadie había puesto en entredicho. Me ha irritado que a partir de ese momento se hayan movido por mi casa, si en ella estábamos, con excesiva familiaridad o soltura y actitud apropiativa (’¿Dónde tienes el café?, por ejemplo, dando por sentado que yo guardaba café y que podían hacérselo ellas directamente; o bien ‘Voy al cuarto de baño’, en vez de preguntar si pueden ir a él, como habrían hecho un rato antes, aún vestidas o sin todavía ensartarse; una exageración, este verbo). Me ha sublevado que se hayan dispuesto a dormir una noche entera en mi casa sin ni siquiera consultármelo, dando por descontado que quedaban a demorarse en sus sábanas por haber yacido sobre su colcha un rato o haber apoyado las manos en ella para procurarse equilibrio mientras permanecían de pie, inclinadas, de espaldas a mi, more ferrarum, subida la falda, los tacones firmes de los zapatos puestos. Me ha airado que uno o dos días después se presentarán sin avisar en mi casa, para saludar cariñosamente y espontáneamente, pero en realidad para repetir con premeditación y asentarse,….

Página 128.

No, no están los favores hechos, no hay en ellos contrato ni deuda, o sólo moral y eso no es nada, es aire, eso no es práctico.

Página 156

Lo cierto es que nunca sabemos de quién proceden en origen las ideas y las convicción, que nos van conformando, las que salen en nosotros y adoptamos como una guía, las que retenemos sin proponérnoslo y hacemos nuestras.

Página 233.

La tentación de contar es tan fuerte como pasajera, y es fácil que desaparezca en cuanto se la ha resistido o bien se ha cedido a ella, sólo que en este último caso ya no hay remedio sino sólo arrepentimiento o, como dicen los italianos, rimpiante, lamento rumiado para nuestros adentros.

Página 302.

…, porque todo el mundo busca sustitutos y los encuentra más pronto o más tarde, o acaba por conformarse y en la conformidad se vive cómodo y ya no se quiere introducir ningún cambio, ni siquiera para que lo perdido vuelva, o lo muy llorado, ni para recuperarnos…

GeneralOctober 17, 2007 5:37 pm

Hoy cumple años Miguel Delibes. No quería olvidar anotarlo aquí. He pasado muy buenos momentos leyendo algunos de sus relatos.

Felicidades

Verdades, Polvos, El tinteroOctober 9, 2007 6:43 pm

“El destino es un loco y la vida o la vivimos con el frenesí del escándalo o nos mata con su mojigatería”.

 

Rescaté estas palabras de Alfredo Bryce Echenique de mi anterior Blog. Entonces yo era un hervidero de palabras, una pluma andante, una persona que solía vivir su vida demasiadas veces a través de sus escritos, que con frecuencia adquirían más realismo que la vida misma. La tinta de mi pluma un día se terminó así, sin avisar, como queriendo mostrar que ya lo había dicho, perdón, escrito todo y que se retiraba a descansar. Durante mucho tiempo di vida a mis palabras porque me completaban más que mi vida real, donde no hallaba frenesí alguno que me alejara de su mojigatería.

En aquellos tiempos ejemplares por fuera y trepidantes por dentro, hice construir barrotes dorados y dejé abierta la cerradura, por lo que pudiera pasar. No temía las llamas porque yo era una llama, sólo temía que la rutina, la normalidad o llamémosle como gustéis, me aplastara las alas, aún ávidas de todo. Por eso las palabras me inundaban a borbotones: de alguna manera tenía que liberar lo que me aprisionaba por dentro.

Y dije todo lo que tenía que decir. Y se lo dije al mundo.

Ahora que el frenesí ha tomado forma de a diario en lugar de aporrearme el Alma con sus visitas clandestinas y expectantes, apoyo la pluma porque nada sale de ella. Porque ya no hace falta, porque ya escribí todo lo que debía ser escrito.

Un buen día decidí vivir la vida en lugar de escribirla. Ya no necesito confesarme ante un papel en blanco, ni huir de un papel en blanco, ni refugiarme en un papel en blanco. Ahora prefiero escuchar con atención el oscilante ronroneo de unas alas que se agitan despacio, porque ya no tienen prisa de nada, porque mi vida ha dejado de ser una cuenta atrás para convertirse en una cuenta adelante.

Farfalla 

Verdades, PolvosOctober 5, 2007 10:52 am

«Uno no lo desea, pero prefiere siempre que muera el que está a su lado, en una misión o una batalla, en una escuadrilla aérea o bajo un bombardeo o en la trinchera cuando las había, en un asalto callejero o en un atraco a una tienda o en un secuestro de turistas, en un terremoto, una explosión, un atentado, un incendio, da lo mismo: el compañero, el hermano, el padre o incluso el hijo, aunque sea niño. Y también la amada, también la amada, antes que uno mismo.»

Javier Marías

Así comienza el tercer volumen de "Tu rostro mañana", que lleva por subtítulo "Veneno y sombra y adiós".

Después de haber leído los anteriores, estoy finalizando este último que por supuesto no defrauda. Creo que es el único escritor español vivo que merece un Nobel, aunque en este país lleno de envidiosos pocos lo reconocerán.

 Me temo que no recibirá el Nobel pero puedo asegurar que sus libros merecen la pena, he escuchado decir que son de difícil lectura, que hay que concentrarse de manera especial para enfrentarse a ellos. Me entristece que la lectura sea tomada a broma, un mero pasatiempo, un entretenimiento más, así nos va.

 

 

GeneralOctober 3, 2007 9:16 am

 

Eolo y el mar son los escultores de una isla no apta para amantes de lo prefabricado. Sus costas siguen bajo el influjo del viento y del agua, que la dibujan a su antojo sin que al hombre le sea concedido decir ni pío.

A excepción de la archiconocida Costa Esmeralda (la Marbella italiana), Cerdeña es como siempre fue: natural, virgen, salvaje. Punteada de hoteles pero no a merced del turista. Con paisajes siempre diferentes que te sorprenden a medida que la rodeas. Con costas que parecen Océanos aunque son sólo mares. Con tonalidades de agua siempre nuevas.

Sus gentes son relativamente abiertas, sencillas, defensoras de lo suyo. No están al servicio del turista, pero siempre “están”. Más tranquilos y menos accesibles que en la península. Más centrados en lo suyo, más pendientes del mar que celosamente protegen.

Cerdeña no es un libro abierto, Cerdeña se descubre tras cada curva.

Farfalla