Estoy ya por la segunda lectura del tercer volumen de Tu rostro mañana de Javier Marías que se titula, “Veneno y sombra y adiós”. Leer una sola vez un libro es un error. Anoto aquí algún fragmento que me ha gustado o me ha llamado la atención, a ver si alguien se anima, lee los tres volúmenes y charlamos sobre el citado libro. (O sobre cualquier otro)
Página 43.
A la gente le gustan los castigos crueles, y los giros sarcásticos de la fortuna, y la desesperación repentina de quien lo tuvo todo, no digamos la desesperación absoluta que es la muerte inesperada, y todavía más si es con sangre.
Página 57.
Eso me ha molestado a menudo en mis aventuras ocasionales, de una sola noche o mañana o tarde, y todas son así en primera instancia, mientras la repetición no se aparece, todas son así cuando se inauguran y no se sabe si se clausurarán acto seguido, o lo sabe una de las partes,…
Página 58.
Sí, me ha fastidiado a menudo que luego me hayan expuesto sus características o interioridades, que me hayan dibujado un retrato de sus personalidades, desviado inevitablemente, o que hayan intentado singularizarme (’Nunca me había pasado esto con ningún hombre’), en parte para halagarme y en parte para salvar su reputación que nadie había puesto en entredicho. Me ha irritado que a partir de ese momento se hayan movido por mi casa, si en ella estábamos, con excesiva familiaridad o soltura y actitud apropiativa (’¿Dónde tienes el café?, por ejemplo, dando por sentado que yo guardaba café y que podían hacérselo ellas directamente; o bien ‘Voy al cuarto de baño’, en vez de preguntar si pueden ir a él, como habrían hecho un rato antes, aún vestidas o sin todavía ensartarse; una exageración, este verbo). Me ha sublevado que se hayan dispuesto a dormir una noche entera en mi casa sin ni siquiera consultármelo, dando por descontado que quedaban a demorarse en sus sábanas por haber yacido sobre su colcha un rato o haber apoyado las manos en ella para procurarse equilibrio mientras permanecían de pie, inclinadas, de espaldas a mi, more ferrarum, subida la falda, los tacones firmes de los zapatos puestos. Me ha airado que uno o dos días después se presentarán sin avisar en mi casa, para saludar cariñosamente y espontáneamente, pero en realidad para repetir con premeditación y asentarse,….
Página 128.
No, no están los favores hechos, no hay en ellos contrato ni deuda, o sólo moral y eso no es nada, es aire, eso no es práctico.
Página 156
Lo cierto es que nunca sabemos de quién proceden en origen las ideas y las convicción, que nos van conformando, las que salen en nosotros y adoptamos como una guía, las que retenemos sin proponérnoslo y hacemos nuestras.
Página 233.
La tentación de contar es tan fuerte como pasajera, y es fácil que desaparezca en cuanto se la ha resistido o bien se ha cedido a ella, sólo que en este último caso ya no hay remedio sino sólo arrepentimiento o, como dicen los italianos, rimpiante, lamento rumiado para nuestros adentros.
Página 302.
…, porque todo el mundo busca sustitutos y los encuentra más pronto o más tarde, o acaba por conformarse y en la conformidad se vive cómodo y ya no se quiere introducir ningún cambio, ni siquiera para que lo perdido vuelva, o lo muy llorado, ni para recuperarnos…