Cuenta una tal Korra Deaver en su libro “Magische Kräfte und Spiritualität” que los ciclos vitales transcurren en periodos de siete años.
Los primeros siete años de existencia, el bebé los dedica a entrar en contacto con su propio cuerpo: es la fase física. Hasta los catorce entra en funcionamiento el ciclo mental, en que el niño aprende a pensar y aprende a aprender: es la fase intelectual. Los siguientes siete años, de los catorce a los veintiuno, el hombre descubre la emotividad: se trata de la fase de los sentimientos (que se lo cuenten a los adolescentes). De los veintiún hasta los veintiocho sobreviene la coordinación de los tres estadios anteriores, esto es, interactuamos con nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestros sentimientos estableciendo las conexiones necesarias.
El siguiente ciclo de siete años, es decir de los veintiocho a los treinta y cinco, una vez superados los estadios de aprendizaje anteriores y después de haberlos integrado en nuestra estructura, en muchos casos sobreviene un punto de inflexión o momento de ruptura con todo lo anterior. Esta teoría defiende que hacen falta estos cuatro primeros ciclos vitales para comprender la totalidad del concepto hombre/mundo y de este modo empezar a construir los valores propios. Por este motivo puede suceder que dichos valores o concepciones no coincidan con las pre-establecidas y, entonces, sobrevenga la catarsis.
Esto explicaría la llamada crisis de los treinta o por qué tantos treintañeros toman decisiones drásticas que implican cambios radicales en sus vidas: en esta franja de edad se dan mayor número de cambios de trabajo, divorcios, separaciones, emigraciones, años sabáticos y otras reacciones extremas de lo más variopinto.
Así que, ¿eres treintañero y no te entiendes ni entiendes el mundo? ¿Sueñas con hacer tu mochila, montar un chiringuito de piña colada en Nassau y vestir en bermudas? ¿Miras a tu pareja y te preguntas por qué permaneces junto a ella? ¿Sientes impulsos de ahorcar a tu jefe y quemar la empresa en la que trabajas?
Tranquilo: ¡es normal! Te encuentras en el crítico quinto ciclo y, en este punto de tu trayectoria vital, todo está permitido.
Así que respira tranquilo y actúa impulsivamente. Y si alguien te tacha de loco le cuentas que estás atravesando el quinto ciclo. Hazlo por tu bien y por el del resto de tus ciclos vitales.
Farfalla
