Pura Vida | José María Mendiluce (finalista Premio Planeta 1998)

 

“El mismo interruptor que sirve para encender, sirve para apagar. Es como quieras verlo”.

Y me pregunto dónde estará el maldito interruptor, ése que a menudo sólo sabemos encender o apagar, pero no todo lo contrario. Ojalá fuera tan fácil como deshacer lo hecho, hacer lo que no se hizo o darle a un dispositivo de plástico a son de clic.

A menudo nos sentimos atrapados en una encrucijada que nosotros mismos hemos hilado, con miedo a dar un paso hacia delante, y pánico de darlo hacia atrás. Parados, colapsados de sentidos, aplastados de culpa o borrachos de temor. Tal vez estar en el centro exacto del huracán nos impida ver que lo mismo que detonó la explosión, puede acallar la pólvora. Ese clic de doble dirección.

Yo no sé si el mismo botón que da, entrega. Ignoro si el mismo botón que teme, encoraja. Desconozco si el mismo botón que te hace avanzar, te puede permitir retroceder.

No recomiendo este Premio Planeta por nada en particular, salvo por su lectura amena y dinámica, y su ritmo in crescendo. Y por el precioso cuadro de Gauguin que preside su portada.

Pero lo del interruptor… lo del interruptor me sigue dando vueltas en la cabeza desde que la frase apareció como si tal cosa en una de las páginas de Pura Vida. Si alguien encuentra este bendito interruptor, que redacte un libro de instrucciones.

Por si acaso y por adelantado, brindo un aliviado agradecimiento.

Farfalla