"Los libros tienen su hora, y esta puede pasarse. Pensar y escribir sobre la ilusión reclama su vivencia adecuada, una intuición de desusada plenitud, un temple que haga posible que las palabras vengan a ponerse en su lugar, al ser llamadas, y hace falta tener voz. La vida, además, tiene urgencias y con frecuencia se aplaza la más interesante, cuando es menos apremiante."


Así comienza Julián Marías un breve tratado sobre la palabra ilusión, añade además fragmentos como el que sigue:

¿Cómo se pasa del sentido etimológico, originario, presente en todas las lenguas, de engaño (o escarnecimiento), a este otro nuevo, próximo a la esperanza y el entusiasmo, pero distinto de ellos, por el cual se desliza una nueva manera de sentirse en la vida?


Recopila un interesante párrafo del genial libro "Las Ilusiones del doctor Faustino" (1882) de Juan Valera que recomiendo, dice así:

 Y, aprestado por el autor, que le pregunta qué entiende por ilusiones, contesta: "Un concepto sugerido por la imaginación, sin realidad alguna. Ilusión equivale a un error o mentira. Perderlas es salir del error y alcanzar la verdad; y la verdad, lo que descubre la ciencia, es más valioso y bello y poético que todas las "ilusiones" previas".


Personalmente estoy bastante de acuerdo con esta última definición, aunque también me intriga la pregunta formulada por Marías, ¿cómo se pasa del sentido etimológico de engaño al de esperanza?

Como muchos saben soy un pesimista convencido, la palabra ilusión, al igual que alegría, felicidad, esperanza, amor, dicha… y muchas otras me intrigan, me parecen de una complejidad tan abrumadora que creo que pocos entienden su significado real, aunque se usan sin mayor convicción, sin darles la trascendencia que se merecen.

Julián Marías añade:

"Es una constante la actitud "desilusionada" de los españoles recientes, pero hay que señalar que la desilusión "supone la ilusión", como el absurdo se funda en el sentido, parte de él, se mueve en su elemento; o la falsedad adquiere su significación en el horizonte de la verdad."


¿Será cierto que la definición original de ilusión ha dejado paso a una palabra más amable y positiva?, si consultamos el Diccionario Nacional de Dominguez (1875), termina diciendo: "…. pero que casi siempre raya lo imposible". ¿Es totalmente necesario que sea casi inalcanzable lo que nos produce esa ilusión? ¿Es tan improbable que esa ilusión se difume y terminemos olvidandola?

El libro menciona diferentes ilusiones, desde las más cotidianas y rutinarias, que deberíamos mantener siempre, o que mantenemos pero a las que no damos importancia; hasta otras más íntimas y personales. 

 Julián Marías fue discípulo de Ortega. Su hijo Javier Marías es uno de los pocos escritores españoles vivos que leo y creo que el único que merece el Nobel, probablemente jamás lo reciba, mi admirado Borges lo esperó ansioso durante años y tampoco le fue concedido, sobre eso hay una anécdota maravillosa que algún día pueda que publique por aquí.

 Como algunos saben hemos abierto un pequeño wiki, que lleva por título Fragmentos de libros, hay un enlace a la derecha, en él hay más fragmentos de ese "Breve Tratado sobre la Ilusión" y en breve añadiré más. Se puede consultar aquí:

http://fragmentoslibros.pbwiki.com/Breve+tratado+de+la+Ilusi%C3%B3n

 o ver que autores han sido añadidos desde la portada:

 http://fragmentoslibros.pbwiki.com