Verdades, PolvosAugust 22, 2009 8:06 pm

Yo también sigo vuestros consejos a pies juntillas, faltaría más.

Hace tiempo que quería leer (entera) alguna obra de Javier Marías, y tras la colaboración de Stark en nuestro blog, me decidí. Ahora estoy feliz de haber encontrado a otro de “esos” autores que con su inteligencia preclara transmiten las cosas más pequeñas del más grande de los modos.

A medio camino entre Saramago y Kundera, Marías nos plantea una trama que no le sirve sino para exponer sus ideas e inquietudes. Son muchas las que me llevo, además de la reflexión expuesta por Stark. Me gustaría compartir con vosotros algunas más, así como los interrogantes que me suscitaron. Se aceptan respuestas.

“Todo el mundo obliga a todo el mundo, no tanto a hacer lo que no quiere, sino más bien lo que no sabe si quiere, porque casi nadie sabe lo que no quiere, y menos aún lo que quiere, no hay forma de saber esto último. Si nadie fuera nunca obligado a nada, el mundo se detendría, todo permanecería flotando en una vacilación global y continua, indefinidamente”. ¿Pueden estas instigaciones provocar un cambio en nuestras voluntades? ¿Pueden los sentimientos modelarse, crearse, modificarse o incluso crecer o disminuir a través de ellas? ¿Existe la autonomía pura de nuestra voluntad o está siempre sujeta a esas sutiles obligaciones ajenas?

“Cualquier relación entre las personas es siempre un cúmulo de problemas, de forcejeos, también de ofensas y humillaciones”. ¿Por qué los peores sentimientos nacen hacia las personas que más amamos? ¿Será verdad que del amor al odio sólo hay un paso? ¿Estamos condenados a forcejear para fortalecer una relación? ¿Por qué hay cuerdas o hilos que se rompen y que nunca más se pueden volver a unir? ¿Es posible una amistad exenta de ofensas y humillaciones?

“Y fue pasando el tiempo tan perceptible cuando se lo está matando, cada segundo parece que adquiera individualidad y solidez, como si fueran guijarros que uno va dejando deslizarse desde la mano al suelo, reloj de arena, el tiempo se hace rugoso y quebrado, como si ya fuera pretérito o hubiera pasado, se mira trascurrir el trascurrido tiempo”. ¿Si es verdad que el tiempo no existe, que sólo lo hemos inventado nosotros, cómo es posible que podamos sentir cada uno de sus segundos? ¿Por qué cuando queremos apresar el tiempo, se escapa, y cuando queremos que se escape, se hace denso y evidente? ¿Hay algo más perverso y cruel que entregarnos una dosis de tiempo al nacer y saber que cada día que pasa no es un día más, sino un día menos?

“La propia vida no depende de los propio hechos, de lo que uno hace, sino de lo que de uno se sabe, de lo que se sabe que ha hecho”. ¿Y qué pasa entonces con las cosas que no se cuentan ni se escriben, pero que se viven? ¿Qué pasa con los secretos no revelados cuando ya no hay quien los revele… se pierden, se conservan, o en realidad es como si no hubieran sucedido jamás? ¿Por qué las cosas que se sabe que se han hecho tienen más mérito que las que permanecen en la sombra?

“Es extraño cómo un pensamiento nos llega a veces con tanta nitidez y fuerza que ya no puede mediar nada entre él y su cumplimiento. Se piensa en una posibilidad y al instante deja de serlo, se hace lo que se piensa y se convierte en algo ejecutado, sin transición, sin mediación, sin trámite, sin darle más vueltas, sin saber del todo si quiere hacerse, los actos se cometen solos entonces”. ¿Y por qué son estos los actos más auténticos, más veraces, más profundos y verdaderos?

Lo próximo será comprar el resto de libros de Marías.

Farfalla

Sinsentidos, Citas célebresAugust 12, 2009 8:30 pm
Las palabras vuelan, lo escrito queda.

Siempre existen excepciones, pero es cierta la expresión que dice: “el hombre es el único animal que tropieza en la misma piedra dos veces”

VerdadesAugust 7, 2009 7:41 am

Se me acaba de ocurrir: ¿no sería fantástico que algún día nos pudiéramos reunir los cuatro? Y me permito invitar también a otro lector, tal vez más esporádico, el Duende, que os aseguro estaría con creces a la altura del foro.

Queda aquí la idea. No tiene que ser pronto. Simplemente tengámoslo presente por si a Bolo (que es el que vive más alejado del resto) se le presenta algún desplazamiento ocasional a Cataluña.

Que tengáis un día feliz (incluso tú, Bolo).

Farfalla

PolvosAugust 5, 2009 7:19 pm

Tras la buena acogida de su primera obra, titulada en España “Los Boys”, la crítica esperaba con grandes expectativas la siguiente. Lo que no imaginaba es que se estaba gestando un nuevo clásico.

A los que hayan leído “La conjura de los necios” de John Kennedy Tool (uno de mis libros de cabecera, como sabéis) no les costará encontrar el parecido entre sus dos protagonistas principales. Y es que ha nacido un nuevo Ignatius T. Reilly de la mano de este escritor americano que afirmó: “Me llevó siete años y muchas lágrimas [escribir el libro] porque no eres de verdad un novelista hasta que llegas al agujero más profundo de tu jodida vida, y desde ahí escribes”.

Pero éste no se llama Ignatius sino Óscar. Su historia está plagada de inteligencia, sentido del humor y crudeza. Con una estructura de voces cruzadas y saltos temporales, Junot Díaz grita una gran denuncia a las barbaridades cometidas durante el trujillato. Una crónica familiar que abarca tres generaciones y dos países y cuenta la historia de Óscar Wao, un personaje solitario, gordinflón y excéntrico, y su desafortunada búsqueda del amor, fruto del “fukú”, una maldición dominicana que durante demasiadas décadas ha perseguido a la familia condenándola a vidas de tortura, sufrimiento y desamor. Con unos personajes inolvidables y una prosa vibrante e hipnótica, Junot nos ofrece una sobrecogedora visión de la inagotable capacidad humana para perseverar y arriesgarlo todo por amor.

Notas de sorpresa: las constantes alusiones a personajes y conceptos del mundo del cómic y de la literatura fantástica, las originales notas a pie de página que cuentan la historia desde el otro lado (el dominicano) y un vocabulario plagado de términos situados entre el spanglish y el criollo.

Notas de Farfalla: lectura prohibida para Bolo, obligada para Jeffrie y aconsejada para Stark.

Nota de la crítica: Premio Pulitzer 2008.

Farfalla