Tras la buena acogida de su primera obra, titulada en España “Los Boys”, la crítica esperaba con grandes expectativas la siguiente. Lo que no imaginaba es que se estaba gestando un nuevo clásico.

A los que hayan leído “La conjura de los necios” de John Kennedy Tool (uno de mis libros de cabecera, como sabéis) no les costará encontrar el parecido entre sus dos protagonistas principales. Y es que ha nacido un nuevo Ignatius T. Reilly de la mano de este escritor americano que afirmó: “Me llevó siete años y muchas lágrimas [escribir el libro] porque no eres de verdad un novelista hasta que llegas al agujero más profundo de tu jodida vida, y desde ahí escribes”.

Pero éste no se llama Ignatius sino Óscar. Su historia está plagada de inteligencia, sentido del humor y crudeza. Con una estructura de voces cruzadas y saltos temporales, Junot Díaz grita una gran denuncia a las barbaridades cometidas durante el trujillato. Una crónica familiar que abarca tres generaciones y dos países y cuenta la historia de Óscar Wao, un personaje solitario, gordinflón y excéntrico, y su desafortunada búsqueda del amor, fruto del “fukú”, una maldición dominicana que durante demasiadas décadas ha perseguido a la familia condenándola a vidas de tortura, sufrimiento y desamor. Con unos personajes inolvidables y una prosa vibrante e hipnótica, Junot nos ofrece una sobrecogedora visión de la inagotable capacidad humana para perseverar y arriesgarlo todo por amor.

Notas de sorpresa: las constantes alusiones a personajes y conceptos del mundo del cómic y de la literatura fantástica, las originales notas a pie de página que cuentan la historia desde el otro lado (el dominicano) y un vocabulario plagado de términos situados entre el spanglish y el criollo.

Notas de Farfalla: lectura prohibida para Bolo, obligada para Jeffrie y aconsejada para Stark.

Nota de la crítica: Premio Pulitzer 2008.

Farfalla