General, Verdades, Polvos, Sinsentidos, El tintero, Citas célebresApril 6, 2009 7:50 pm

 Empieza por una suerte de revelación. Pero uso esa palabra de un modo modesto, no ambicioso. Es decir, de pronto sé que va a ocurrir algo y eso que va a ocurrir puede ser, en el caso de un cuento, el principio y el fin. En el caso de un poema, no: es una idea más general, y a veces ha sido la primera línea. Es decir, algo me es dado, y luego ya intervengo yo, y quizá se echa todo a perder. En el caso de un cuento, por ejemplo, bueno, yo conozco el principio, el punto de partida, conozco el fin, conozco la meta. Pero luego tengo que descubrir, mediante mis muy limitados medios, qué sucede entre el principio y el fin. Y luego hay otros problemas a resolver; por ejemplo, si conviene que el hecho sea contado en primera persona o en tercera persona. Luego, hay que buscar la época; ahora, en cuanto a mí "eso es una solución personal mía", creo que para mí lo más cómodo viene a ser la última década del siglo XIX. Elijo "si se trata de un cuento porteño", lugares de las orillas, digamos, de Palermo, digamos de Barracas, de Turdera. Y la fecha, digamos 1899, el año de mi nacimiento, por ejemplo. Porque ¿quién puede saber, exactamente, cómo hablaban aquellos orilleros muertos?: nadie. Es decir, que yo puedo proceder con comodidad. En cambio, si un escritor elige un tema contemporáneo, entonces ya el lector se convierte en un inspector y resuelve: "No, en tal barrio no se habla así, la gente de tal clase no usaría tal o cual expresión."

El escritor prevé todo esto y se siente trabado. En cambio, yo elijo una época un poco lejana, un lugar un poco lejano; y eso me da libertad, y ya puedo fantasear o falsificar, incluso. Puedo mentir sin que nadie se dé cuenta, y sobre todo, sin que yo mismo me dé cuenta, ya que es necesario que el escritor que escribe una fábula "por fantástica que sea" crea, por el momento, en la realidad de la fábula.

Jorge Luis Borges

Verdades, El tinteroDecember 20, 2008 11:57 am

 

Leyendo El Mundo en su versión digital, acabo de encontrar un artículo de Isabel F. Lantigua que habla de los beneficios de la nostalgia. Y como el tema nos viene al dedillo, os animo a leerlo. Lo encontraréis en el siguiente link:

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/12/19/neurociencia/1229709456.html

A grandes rasgos viene a decir que sentir nostalgia puede incluso producir alegría (atención a la paradoja), porque aumenta la autoestima, reduce la soledad e incrementa la creatividad.

Cortopego a continuación un fragmento que me parece intesante porque explica la procedencia del término.

¿A que no sabíais que el origen de la palabra "nostalgia" se remonta al viajero Ulises?


"La historia de un sentimiento

Fue Ulises, el itinerante más famoso de la historia, el que inspiró sin saberlo el término nostalgia. Tras salir victorioso de la Guerra de Troya, el único objetivo del guerrero, según cuenta Homero, era regresar a su isla natal, Ítaca, y reunirse con su esposa Penélope. Un periplo que duró nada más y nada menos que una década.

Durante los tres primeros años, Ulises se enfrentó con todo tipo de monstruos y criaturas. Y de todos los combates salió victorioso. Después llegó a la isla de Ogigia, donde la ninfa Calipso lo acogió entre sus brazos durante siete años. El amor posesivo de Calipso por Ulises la llevó a hacerle una oferta, aparentemente irrechazable. "Si te quedas conmigo gozarás de la inmortalidad y de una juventud eterna", le dijo. Pero la respuesta del héroe no fue la esperada por la ninfa. "¡No te enojes venerada deidad! Conozco muy bien que la prudente Penélope te es inferior en belleza y en estatura; siendo ella mortal y tú inmortal y exenta de vejez. No obstante, deseo y anhelo continuamente irme a mi casa y ver lucir el día de mi vuelta" (Odisea, V, 215-225).

El amor romántico de Ulises por Penélope y su imagen abatida en la costa, mirando fijamente el mar y pensando en su regreso, han dado sentido a la palabra nostalgia, que viene de ‘nostos’ (retorno) y ‘algos’ (dolor).

Aunque, según indica Wildschut, las referencias a esta emoción se pueden encontrar también en textos de Hipócrates, Julio César e, incluso, en la Biblia".

Polvos, El tinteroDecember 7, 2008 5:41 pm

 

 Mitiga el tiempo la aurora de ese beso
que asoma intacto a la ventana de olvido
aún hoy, en este atardecer tardío
de nostalgia envuelta en un manto de impotencia.

Verdades, Polvos, Sinsentidos, El tinteroNovember 3, 2008 9:56 pm

LLevo ya siete u ocho lecturas de "El Quijote", es lo primero que leo cuando comienza el año. Una tradición rara que me fue impuesta por un amigo que ya ha fallecido, tradición que por cierto agradezco mucho.

Conozco a muchos que dicen que es un tostón, inexplicable afirmación del que posiblemente sea el mejor libro del mundo; hoy he recordado un fragmento que tengo anotado en un documento en mi móvil, lo he copiado y aquí lo dejo, creo que pertenece al capítulo XXV, puede que al XXIV, Sancho es el verdadero protagonista, no del fragmento, sino del libro, ¿alguien lo discute?

- Ni yo lo digo ni lo pienso - respondió Sancho -; allá se lo hayan, con su pan se lo coman; si fueron amancebados o no, a Dios habrán dado la cuenta, de mis viñas vengo; no sé nada, no soy amigo de saber vidas ajenas; que el que compra y miente, en su bolsa lo siente. Cuanto más, que desnudo nací, desnudo me hallo: ni pierdo ni gano; más que lo fuesen, ¿qué me va a mí? Y muchos piensan que hay tocinos, y no hay estacas. Más ¿quién puede poner puertas al campo? Cuanto más, que de Dios dijeron

 

Polvos, Sinsentidos, El tinteroOctober 30, 2008 7:40 pm

A lo largo de siete cuentos, Kundera me vuelve a sorprender con su agilidad mental y su lenguaje incisivo. Una delicia para las neuronas una vez más, y no será la última.

“El hombre atraviesa el presente con los ojos vendados. Sólo puede intuir y adivinar lo que de verdad está viviendo. Y después, cuando le quitan la venda de los ojos, puede mirar al pasado y comprobar qué es lo que ha vivido y cuál era su sentido”.

Así el instante desaparece en un abrir y cerrar de ojos (tal vez por eso en alemán “instante” se diga “Augenblick”, es decir, “mirada de ojo”). Por eso sólo tenemos verdadera consciencia de las cosas que nos suceden cuando las recordamos, y es en esos momentos cuando podemos apretar el “pause”, rebobinar, verlas a cámara lenta… y sentirlas mejor que si las estuviéramos viviendo, esto es, reviviéndolas.

“Pero así suele suceder en la vida: el hombre cree que desempeña su papel en determinada obra y no sabe que, mientras tanto, han cambiado el decorado en el escenario y, sin darse cuenta, se encuentra en medio de una representación completamente distinta”.

Y nos vemos obligados a aprender una y mil obras en las que tenemos que interpretar uno y mil personajes, y al final de la función, cuando los focos se apagan y el silencio entra por donde antes salió la gente, nos volvemos a quedar insultantemente solos, con la única reminiscencia del rayo de calor que dejó tras de sí el foco que un día nos iluminó.

“¡Con qué ligereza y con qué defectuosos materiales edifica el hombre sus excusas!”.

¿Será para convencernos a nosotros mismos de que así la mano de obra es más barata, o tal vez para que, en caso de reclamación, siempre podamos acudir a la mala calidad de la materia que sustentó nuestras acciones?

“Uno debe cabalgar permanentemente a lomos de las historias, esos potros raudos sin los cuales se arrastraría uno por el polvo como un peón aburrido”.

Y benditas sean las Historias en los particulares “files” de nuestros corazones. Bendito el recorrido que contigo he caminado, las piedras que hemos apartado juntos, las palabras que ya fueron dichas y sentenciadas. Bendita la función que todavía sigue y que se llama “Nuestra Historia”, sí, sólo nuestra: la Tuya y la Mía.

“Puede que te quiera mucho. Pero quizá por eso mismo será mejor que nos quedemos como estamos. Puede que un hombre y una mujer estén más cerca el uno del otro cuando no viven juntos y cuando simplemente saben que existen y que están agradecidos por existir y por saber el uno del otro. Y sólo con esto les basta para ser felices”.

Para ser felices en su Historia, única en forma y esencia. Porque cada Historia de dos es un mundo en sí misma, en el que no cabe nada más que esa Historia, ni nadie más que sus actores. Tal vez saber que existes sea tan bello como dejar un libro de Neruda encima de la mesilla de noche: aunque no lo leas cada noche, sabes que está ahí.

“Si no le dijeses más que la verdad, lo que realmente piensas de él, establecerías un diálogo en serio con un loco y tú mismo te convertirías en un loco. Y así es como nos funciona el mundo que nos rodea. Si insistiese en decirle la verdad a la cara, eso significaría que me lo tomo en serio. Y tomarse en serio algo tan poco serio significa perder la seriedad. Yo, hermano, tengo que mentir si no quiero tomarme en serio a los locos y convertirme yo mismo en uno de los locos”.

Para eso están las funciones y las Historias, por eso podemos elegir entre no mentir y parecer un loco, o mentir y serlo. Y en esta sutileza reside nuestro poder de decisión, lo que nadie nos puede arrebatar: ¿saltamos de un brinco al escenario o nos quedamos cómodamente sentados en el patio de butacas mientras vemos cómo los demás saltan?

Farfalla

General, Verdades, Sinsentidos, El tinteroOctober 29, 2008 11:45 am

Estuve releyendo este libro de Ortega y Gasset, hace años que lo tenía en un montón para revisarlo pero como no soy suelo dar importancia a temas sentimentales fui siempre dejándolo y ha llegado el momento. Además me han “regalado” una edición revisada con más escritos anexos que Ortega había ido añadiendo con los años. Creo que es una recopilación más actual que la mía, pero no me hagan caso. Venía sin cubiertas y bastante deteriorado. Al tema.

Ortega en las primeras páginas afirma:

“Hablemos del amor, pero comencemos por no hablar de “amores”. “Los amores” son historias más o menos accidentales que acontecen entre hombres y mujeres.”
Es una gran diferenciación inicial que muchos omiten cuando hablan de este vocablo que tanta fama ha ganado innecesariamente.Fama que gracias al poco valor que sé le da a las palabras ha conseguido sin necesidad de “despeinarse” demasiado. También afirma rotundamente:
“… en la mayor parte de los casos, hay en los “amores” de todo menos eso que en rigor merece llamarse amor.”

Añade Ortega en unas notas que titula “amor según Stendhal”:

“El enamoramiento, en su iniciación, no es más que eso: atención anómalamente detenida en otra persona. Si ésta sabe aprovechar su situación privilegiada y nutre ingeniosamente aquella atención, lo demás se producirá con irremisible mecanismo.”

Continua unos párrafos después afirmando:

“No se trata, pues, de un enriquecimiento de nuestra vida mental. Todo lo contrario. Hay una progresiva eliminación de las cosas que antes nos ocupaban. La conciencia se angosta y contiene sólo un objeto. La atención queda paralizada: no avanza de una cosa a otra”

Esta teoría la comparte un buen amigo mío y personalmente estoy bastante de acuerdo. Mi amigo es más radical que yo y cree que el mundo estaría a un nivel intelectual superior si se pudiese suprimir el amor hacia el sexo opuesto (o no tan opuesto), afirma sin miedo a equivocarse que es algo que puede ser sustituido por el interés que nos aporta el conocimiento, pero ese es otro tema, no menos interesante por cierto.

Ortega admite que: “Sólo hay un caso en que nuestra atención va por su propio pie a fijarse en otra persona, y, sin embargo, no se trata de enamoramiento. Es el caso del odio. Odio y amor son, en todo, dos gemelos enemigos, idénticos y contrarios. Como hay un enamoramiento, hay – y no con menor frecuencia – un “enodiamiento”.”

Tiene un interesante y divertido episodio que titula “Al microscopio” en él no duda en admitir algo que muchos creemos:

“La belleza que atrae, rara vez coincide con la belleza que enamora. Si el indiferente y el enamorado pudiesen comparar lo que para ambos constituye la belleza, el encanto de una y misma mujer, se sorprenderían de su incongruencia. El indiferente encontrará la belleza en las grandes líneas del rostro y de la figura, lo que en efecto suele llamarse belleza. Para el enamorado no existen, se han borrado ya esas grandes líneas, arquitectura de la persona amada que se percibe desde lejos. Si es sincero, llamará belleza a menudos rasgos sueltos, distantes entre sí: el color de la pupila, la comisura de los labios, el timbre de la voz…”

También estoy totalmente de acuerdo con Ortega en el siguiente párrafo, y me permito añadir un pequeño adelanto. Cuando la gente se enamora (permitan que me considere una excepción en este caso) parece perder el sentido, la mayoría se convierten en ridículos individuos que pululan sin ton ni son y se transforman en personas insoportables. Ortega dice:

“El amor es monótono, insistente, pesadísimo; no soportaría nadie que se le repitiese muchas veces la frase más ingeniosa, y, en cambio, exige la reiteración innumerable de que el ser amado lo ama. Viceversa: cuando alguien no ama, el amor que es delicado le desespera, le atosiga por su extremada pesadumbre.”

El libro es interesante y no quiero descubrirlo aquí pero si quiero añadir un par de párrafos más, uno optimista y bastante realista afirma:

“Amar es algo más grave y significativo que entusiasmarse con las líneas de una cara y el color de una mejilla; es decidirse por un cierto tipo de humanidad que simbólicamente va anunciado en los detalles del rostro, de la voz y del gesto”

Y para finalizar un par de notas más que creo serán las que susciten un interés mayor y también muchas más críticas y opiniones adversas, con ello finalizo:

“La historia es, sin remisión, el reino de lo mediocre. La Humanidad sólo tiene de mayúscula la hache con la que la decoramos topográficamente. La genialidad mayor se estrella contra la fuerza ilimitada de lo vulgar. El planeta está, al parecer, fabricado para que el hombre medio reine siempre. Por eso lo importante es que el nivel medio sea lo más elevado posible. Y lo que hace magníficos a los pueblos no es primariamente sus grandes hombres, sino la altura de los innumerables mediocres.”
“Digámoslo con toda crudeza: a la mujer no le han interesado nunca los genios, como no fuera “per accidens”; es decir, cuando a lo genial de un hombre van adyacentes condiciones poco compatibles con la genialidad…. Todos los talentos y esfuerzos específicamente masculinos que han engendrado y engrosado la cultura y excitan el entusiasmo varonil son nulos para atraer por sí mismos a la mujer. Y si buscamos cuáles son, en cambio, las cualidades que le enamoran, hallamos que son los menos fértiles para la perfección general de la especia, las que menos interesan a los hombres.”

Lo último ya para no cansar demasiado al lector que halla llegado tan lejos, un párrafo que todavía desde mi punto de vista es actual:

“De las bellezas oficiales sólo se enamoran los tontainas y los mancebos de botica. Son monumentos públicos, curiosidades que uno contempla de lejos y sin detenerse. Ante ella se siente uno turista y no amante”

Esto me recuerda a lo que quería expresar en una de mis últimas anotaciones.

Verdades, Sinsentidos, El tinteroOctober 19, 2008 1:29 pm


 

Sí, las tengo. Por fin. Después de años de espera, viajes postergados, oportunidades perdidas. Pero ya las he comprado: las entradas para el Museo Van Gogh. Dentro de menos de una semana estaré perdida entre la magia de los canales de Amsterdam y el aroma adelantado de tulipanes que tapizarán su primavera. Dentro de menos de una semana estaré literal y literariamente sumergida en la mayor concentración de genialidad que la pintura impresionista nos ha dejado.

No recuerdo desde cuándo Van Gogh es para mí una pasión. Es como si siempre hubiera formado parte de mi vida, más desde aquel lejano día en que alguien me regaló una de sus reproducciones, la Noche estrellada. Recuerdo que llevé a enmarcar ese metro por metro treinta y que me costó 16.000 de las memorables pesetas, en aquel entonces un capital para una estudiante como yo.

Pero ese cuadro me ha acompañado siempre. Colgó en mi habitación de la casa de mis padres y después me siguió en las numerosas mudanzas que he realizado, unas veces presidiendo paredes, otras apoyado en el suelo, algunas incluso embalado en un trastero esperando su turno, que siempre llegaba.

No os podría describir lo que he sentido cada vez (pocas) que la vida me ha permitido ver de cerca un Van Gogh. Una explosión interior, una confluencia de fuerzas, una concatenación de fuegos artificiales. Por eso me resulta difícil imaginarme rodeada de decenas y decenas, ¿serán cientos? de cuadros de mi genio particular. Sólo de pensarlo me emociono.

Os cortopego algo que escribí en mi anterior blog en un intento no sé si fallido de describir esa Noche Estrellada. Espero que os guste, porque ese cuadro es el mejor espejo de mi Alma que he encontrado.

“Me descalzo y meto un pie dentro del lienzo. Está frío, pero me gusta su viscosidad. Dejo que mis dedos chapoteen entre las tonalidades frías del óleo: he entrado por el vértice inferior derecho. Resbalo. No sé qué rumbo deberían tomar mis pies, dudo si dirigirlos al pueblo que bajo trazos impresionistas reposa, o elevarlos directamente a esa vorágine a la altura del cielo. Pero sí sé que este cuadro soy yo, que dibuja la esencia de mis alas con la maestría de un genio y la certeza de algunos recuerdos.

Camino entre casas apagadas, rumbo a ese tejado carmesí. Los tejados son las metas a las que me dirijo, las que vislumbro, por las que lucho. Me pierdo entre callejuelas vestidas de árboles azules. Es lo que tienen los paseos oníricos: uno puede pintar los elementos del color que guste y no sentirse un loco. Este pueblo representa mi parte en reposo, que también tengo, aunque escondida. Es el lugar al que en última instancia acudo para refugiarme de mí misma. Y de ti. Son puertas cerradas pero ventanas abiertas. Es un avispado aguijón hecho cúpula de iglesia rompiendo serenas horizontalidades.

Y ahí aparecen con toda su majestuosidad: los cipreses que son mi Alma. Serpentean ondulantes, certeros, sin perder de vista su Destino: ése centelleante cielo que todo lo esconde y todo lo puede. Sus ramas se elevan desviándose sólo lo justo para crear ángulo, asentar raíces y llegar alto con garantías. Nunca se detienen, no hay opacidad que las intimide ni noche que las detenga. Suben y suben y suben al compás de un viento que ulula: el aire que respiro. Y llegan y llegan y llegan a un cielo en el que son reinas y princesas, un cielo en que cada estrella es una galaxia, un cielo sin sol…

… pero con esa Luna que no es otra cosa que mi Corazón. Subida en una estrella centrífuga me deslizo entre dunas de brillos y espirales de luz para llegar hasta ella. Sacudo mis pies de restos de óleo, y en forma de gotas densas caen ocres y azules, verdes y amarillos, e incluso una chispa de rojo pasión. Y ahí me quedo: sentada sobre el cuerno de mi Luna, inmersa en un torbellino de fulgores sin color, o con todos los colores, oteando el pueblo sereno que soy en ocasiones, los cipreses trepadores que conducen mi Alma y el cielo llameante en cuyo manto cada estrella es uno de mis Sueños”.

Farfalla

Verdades, Sinsentidos, El tinteroMarch 20, 2008 6:26 pm

 

 

Hoy un amigo me ha confesado que quiere irse lejos, muy cerca del frío, a un pueblo pequeño y poco poblado que probablemente yo tendría que buscar en un atlas para saber ubicar con exactitud. Esta es una historia para él. Para él y para todos los que quieren desplegar sus alas en busca todavía no saben de qué. Porque…

“…no sabía dónde quería ir, sólo sabía que tenía que hacerlo”.

Esta  es una historia para los que alguna vez en su vida han necesitado verse reflejados en unos ojos extraños, cogidos de una mano fría, tendidos junto a mares nuevos. Para quien prefiere la angustia de lo desconocido a la certidumbre de la jaula de barrotes de oro. Para quien se arriesga a perderlo todo porque sabe que nada tiene hasta que salga a buscarlo. Para los que un día metieron su ropa, sus libros y sus sueños en una maleta para salir a perseguirlos. Para quien sintió los poros de su mente abrirse de par en par, como las puertas de una casa imaginaria, como las olas del mar, como “esa” sonrisa especial. Esta es una historia para los rebeldes consigo mismo, para los inestables crónicos, para los emprendedores emocionales.

Para los que no temen viajar sin brújula y siguen sólo el mapa de sus fantasías. Para los que tienen como religión sus propios mandamientos y rezan tumbados, mirando a la Luna. Para quien podría construir una barca con cuatro troncos de madera firme, un pedazo del cordel que le ate a sus sueños y una vela hecha de su propia camiseta. Para los que se van con un cuaderno en blanco, una pluma sin recambio, su libro preferido. Para los que sentirán siempre, allá donde estén, la magia que ellos mismos sabrán encontrar a cada paso en azules o negros ajenos, en manos que se tienden, en pasos que se dan bailando. 

Y estas líneas pueden ser el principio de su historia, la de mi amigo, la de una persona especial que aún no sabe que lo es pero que tal vez lo averigüe pronto. Esta es mi historia. Esta es tu historia.  

Felices altos vuelos.

Farfalla 

Verdades, Polvos, El tinteroFebruary 11, 2008 8:14 pm

Después de dos meses horribles y un desenlace que todos esperábamos parece que los días comienzan de nuevo a ser todo lo "normales" que eran, eso sí, sin alguien menos a mi lado.

Así que me he decidido otra vez a leer durante un buen rato un libro que me parece de obligada lectura de Arthur Schopenhauer "Parerga y Paralipómena", he resctado un par de fragmentos que creo más que interesantes, espero que os gusten:

Sobre el mundo

"Querer es esencialmente sufrir, y como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor. Cuanto más elevado es el ser, más sufre… La vida del hombre no es más que una lucha por la existencia, con la certidumbre de resultar vencido. La vida es una cacería incesante, donde los seres, unas veces cazadores y otras cazados, se disputan las piltrafas de una horrible presa. Es una historia natural del dolor, que se resume así: querer sin motivo, sufrir siempre, luchar de continuo, y después morir… Y así sucesivamente por los siglos, de los siglos hasta que nuestro planeta se haga trizas."

"Nuestro mundo civilizado no es más que una mascarada donde se encuentran caballeros, curas, soldados, doctores, abogados, sacerdotes, filósofos, pero no son lo que representan, sino solo la mascara, bajo la cual, por regla general, se esconden especuladores de dinero."  

 

El tinteroOctober 28, 2007 5:51 pm


 
Es una mujer menuda y espigada. Rostro alargado, nariz casi aguileña, ojos de una transparencia líquida. Cabellos peinados con raya al medio, cayendo como una cortina entreabierta a ambos lados de las sienes. Hombros estrechos, cintura fina, tacones exageradamente altos. Andares saltarines, movimientos gráciles.
 

Regresa a aquel lugar tras muchos años. Ahora trae consigo varias arrugas de más y algunos quilos de menos. Quiere sonreír para que las lágrimas no le traicionen, pero no consigue ni lo uno ni lo otro. Se pregunta por qué el tiempo deja tanta huella en las personas y tan poca en los lugares. Todo sigue igual, pero ella ya no está dentro del cuadro andando caminos y buscando callejones, sino observando la escena desde fuera. Ve una mujer madura mirando el cuadro de los recuerdos.

La maceta con relieves allí sigue, y ella se sienta junto al balancín que algún día fue blanco. Le concede un minuto a la nostalgia. Hay sensaciones que nunca mueren, que simplemente están, son. Se abre una puerta y sale una anciana con un perro, niños con su madre, una pareja de enamorados.

No le contó a nadie que regresó a aquel lugar hace mucho tiempo y dejó un mensaje escrito en un pequeño papel que colocó en una ranura de madera vieja. Ahora aquel instante regresa nítido a su memoria. Recuerda que miró al cielo y vio los mismos colores. Los mismos.

Se levanta del balancín y deposita una última mirada sobre la maceta con relieves. No sabe cuándo volverá a aquel lugar, no sabe si volverá. No gira la cabeza cuando sus pasos toman la primera curva de regreso a su vida.

Farfalla